Línea Estratégica I: Efectos ecológicos de la pesca en el ecosistema marino del Golfo de California: Identificación, evaluación y mitigación de sus impactos potenciales. |
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Proyectos en desarrollo |
Las actividades humanas, directa o indirectamente, son una de las principales causas de cambios en la biodiversidad marina y han sido referidas en el pasado como temas mediambientales críticos. En 1995 la Comisión de Geociencias, Medio ambiente y Recursos, definió 5 agentes relevantes de cambios en la biodiversidad marina, desde nivel de cambios genéticos en las poblaciones, hasta nivel de ecosistemas, siendo uno de ellos las actividades pesqueras. Solas o combinadas, estas perturbaciones humanas pueden conducir a cambios en los flujos energéticos y muchas otras alteraciones en la estructura y función de los ecosistemas.
En 2001 en Reykjavik, Islandia, se aprobó y firmó la Declaración de Reykjavik sobre la Pesca Responsable en el Ecosistema Marino, en presencia de representantes de la FAO, por 60 países (incluido México) y representantes de 21 organizaciones intergubernamentales, 11 organizaciones no gubernamentales y cerca de 200 científicos. Dicha declaración actualmente se conoce como la Declaración de Reykjavik sobre la Pesca Responsable en el ecosistema marino y plasma las directrices que en el ámbito internacional se están siguiendo en materia de evaluación y ordenación pesquera. Igualmente, enfatiza el hecho de "que se necesita seguir mejorando la base científica para incluir consideraciones relativas al ecosistema en la ordenación de la pesca y que son incompletos los conocimientos científicos sobre la estructura, funciones, componentes y propiedades del ecosistema, así como sobre los efectos ecológicos de la pesca".
México entonces, se enfrenta al reto de intentar ordenar nuestros recursos pesqueros bajo un enfoque ecosistémico y con un panorama basado en un conocimiento escaso, fragmentado, disperso, sobre nuestros ecosistemas marinos y aún más escaso sobre los efectos de la pesca en dichos ecosistemas.
Las actividades pesqueras son especialmente impactantes en el medio marino, afectando directamente casi cualquier hábitat, excepto los fondos marinos profundos, donde no se desarrolla la pesca. Aún con las prácticas de manejo más restrictivas de la actualidad, las pesquerías pueden tener grandes impactos en el medio marino, fluctuando desde extracciones que induzcan sobreexplotación de algunas especies, hasta problemas de capturas incidentales o "bycatch", alteración de hábitat, cambios genéticos en las poblaciones y en las cadenas alimenticias.Y es que es muy difícilaislar los impactos específicos de la pesca, debido a que el medio marino es impactado por otras actividades humanas, así como por fluctuaciones naturales del medio.Mas aún, la falta de conocimiento sobre el impacto de la pesca en el medio ambiente incrementada por la complejidad de las cadenas alimenticias, hace que las relaciones causa-efecto entre la pesca y los impactos ambientales no sean claramente dilucidados.
Por otra parte, los recursos marinos renovables como la pesca y la acuacultura, pueden proveer beneficios para la humanidad en forma indefinida, si son manejados sustentablemente y en armonía con la dinámica tan cambiante de dichos recursos.
El trabajo del Grupo que colabora en la línea se ha llevado a cabo en dos vertientes:
Pesca de arrastre:
En particular, la pesca de arrastre afecta a los hábitats del fondo del mar en todo el mundo. Sin embargo, esas consecuencias no son uniformes, ya que dependen de la distribución espacial y temporal de la pesca y varían con el tipo de hábitat y el medio ambiente en que se producen. Las artes de pesca de arrastre del fondo y los dispositivos hidráulicos de recolección hacen que las capas superiores del hábitat sedimentario vuelvan a quedar en suspensión y de este modo movilizan nuevamente los nutrientes, contaminantes y partículas finas dentro de la columna de agua. Todavía no se ha determinado el significado ecológico de estos efectos pesqueros.
Desde 2004 el CIBNOR ha llevado a cabo análisis orientados a evaluar el efecto de la pesca en el ecosistema marino bentónico del Golfo de California, para ello, se partió de un enfoque multidisciplinario cubriendo aspectos a nivel de individuo, población, comunidad y ecosistema.
Pesca Ribereña
En México las pesquerías artesanales han crecido cada vez más a consecuencia del incremento poblacional y la necesidad de fuentes de empleos y alimentos. Este Sector envuelve diversas localidades, efectuándose con muchas artes y métodos de pesca (red agallera, anzuelos, agregadores, trampas, entre otros), con diversas especies objetivo y variando de una localidad a otra.
El impacto directo sobre los componentes de una alta diversidad biológica, además del bajo desarrollo tecnológico son constantes de las pesquerías ribereñas (Cisneros-Mata2002). Tan solo en Sonora WWF (2005) un reciente estudio determinó que la pesca ribereña incide sobre 57 recursos (65% pelágicos y 35% bentónicos), en su mayoría peces (60%), mismos que se capturan con trampas para peces y/o crustáceos, anzuelos, redes agalleras y de arrastre y buceo.Se ha sugerido la eliminación de las redes como artes de pesca, con la finalidad de reducir la captura de especies no objetivo, disminuir la destrucción del hábitat y reducir la pesca fantasma y se ha planteado que un uso generalizado de los anzuelos circulares entre la flota ribereña evitaría la captura incidental de especies en peligro de extinción como las tortugas marinas (Cisneros-Mata 2004, WWF 2005, Santana-Hernández y Valdez-Flores 2005, Galeana-Villaseñor et al. 2005).
Específicamente en el Golfo de California, se utiliza el palangre de 450-500 anzuelos, para la captura de diversas especies de pelágicos mayores como tiburones, dorado, entre otros. Así mismo, es común el uso de curricanes y líneas con anzuelos de diversos tamaños y tipos y en el Estado de Sinaloa, adicional a las anteriores, la combinación de los Dispositivos Agrupadores de Peces o FADs (Fish Aggregating Devices) y las líneas, cuyo uso se estima que incrementa de 3 a 4 veces la captura que podría obtenerse sin recurrir a este tipo de dispositivos. En la zona frente de Mazatlán operan al menos 500 agrupadores de peces en un área de unas 20 mil hectáreas, con una captura aproximada de 1,000 t anuales de dorado (que puede representar hasta el 60% de la captura de la flota artesanal) y la participación de unos 600 pescadores. Dado que la práctica ha proliferado en otras áreas del litoral, las cifras estimadas podrían ser mucho mayores (Aguirre 2006).
La pesca con palangre por otra parte, es una práctica en rápida expansión que involucra la utilización de líneas de pesca que pueden llegar a los 120 km de largo, cada una teniendo hasta 3.000 anzuelos, aunque el común denominador dentro del Golfo de California sea 450. Se estima que cerca de 10 mil millones de anzuelos son usados anualmente y que la pesca con palangre es la de mayor crecimiento en el Pacífico. Aunque los principales objetivos de este tipo de pesca son el atún y el pez espada, la pesca con palangre es una técnica que no discrimina, ocasionando como resultado la captura accidental de muchas especies marinas. Dentro de los animales que se ven gravemente afectados por esta práctica se incluyen aves marinas, tiburones, focas mono y tortugas marinas. Dado su uso extendido, es pues urgente una evaluación seria sobre la selectividad (tanto en las especies como tallas) de estas artes de pesca, así como una caracterización de sus múltiples variantes y eficiencia operacional de los mismos, información necesaria para contar con elementos de juicio que permitan a las autoridades correspondientes orientar al Sector ribereño hacia un ordenamiento pesquero.
Durante 2007 el grupo que integra la línea emprendió el análisis de los efectos de la pesca en las pesquerías ribereñas. Se iniciaron los estudios para integrar un elenco sistemático de especies que componen la pesca objetivo y el bycatch de la pesca ribereña, con principal incidencia en artes de anzuelo (principalmente palangres). Los resultados que se busca obtener son análisis faunísticos, aspectos tróficos y de dinámica poblacional, selectividad de las artes entre otros, tanto en la Costa Occidental del Golfo de California, como en el Golfo de California.
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